« Home | !Tonc! » | Engranajes engrasados » | Futuro » | Y mientras miro tu culo y disfruto de tu respiraci... » | Y repetimos » | Mirando el techo » | Buscando hierba » | Pistolas » | Saca la cabeza » | Saliendo en busqueda de algo » 

28.7.08 

Activando la bomba

Pasan los años e inexorablemente muchos vínculos se acaban rompiendo, otros solo se debilitan y un pequeño grupo los maltratamos con regustillo, pese a que años atrás eran de gran peso en nuestra limitada vida (familia, amistades, compañeros de trabajo) y que ahora, con la vejez, la experiencia y la mordaz de los años, montaríamos con gusto en nuestra catapulta social para mandarlos lo más lejos posible de nuestra área de relaciones. Sin embargo esa catapulta no deja de ser imaginaria y muchas veces asistimos a auténticos reencuentros separados por hasta medio lustro que son inevitables y que hay que ingerir con grandes cucharadas de diplomacia y sangre fría, a la vez que hacemos gala de nuestras habilidades sociales e interpersonales más repugnantes.

-!Que de tiempo! (abrazo y palmada), !si te veo por la calle no te reconozco!
-Yo a ti sí, no has cambiado nada. Y es verdad, tan solo estás mas arrugado y canoso, hasta con un cierto aire enfermo, pero tu cara es inolvidable.
-Pasa, pasa, estábamos preparando la cena. Hemos echo una ensalada, pero creo que pediremos pescado frito ya que tu vienes, nosotros estamos todos a dieta pero...
-No me importa, si yo también estoy haciendo dieta y deporte, los años no pasan amigo hay que cuidarse... ¿Pescado frito? ¿Cuando no hemos cenado pescado frito? Si solo coméis pescado y bebéis vino.
-Y tanto, pero no nos importa, eres nuestro invitado...

Y así se sucede una interminablemente estúpida discusión sobre una cena cuyo contenido es completamente indiferente frente a los comensales que la contienen, donde hay mucho que decir, demasiado incluso, muchos sentimientos encontrados y muchas verdades, duras, feas, algunas inconfesables que deberían de aflorar y forjar aquellos lazos que nunca se debían de romper, pero que permanecen ocultas y guardadas, tal vez por temor, tal vez por duda ante una situación que se convierte en idílica gracias al vino que comienza a servirse como si de una cascada infinita cayera sin cesar.

Una vez que el estomago está a rebosar, el hígado bien refrescado y todos bien cocidos,con la mente lo suficientemente adormilada como para olvidar por unas horas todos nuestros reproches y heridas e ingerir sin problemas cualquier tema de conversación del que no tenemos el más mínimo interés, se hace mucho más llevadero seguir el día a día de los cuatro últimos viajes que han echo al extranjero los Perez o la dieta a la que someten a su hijo obeso, que esa noche se encuentra en un campamento de salud y deporte, o lo que es lo mismo, corriendo y comiendo corriendo y comiendo... un dos, un dos pero con solo 50kc en cada comida.

Cuando el alcohol ya empieza a evaporarse de nuestras cabezas y comienza a invadirnos la irrevocable realidad que nunca se fue, aunque sonáramos por unas horas que se había largado muy lejos de la mesa, son inevitables esas muecas etílicas que involuntariamente escapan de nuestra expresión y que todos intentamos no ver pero que sabemos que están presentes en todos y cada uno de los comensales. Torpes y desmañados intentos de los presentes por acercarnos a quienes están ya demasiado lejos, alguna muestra de afecto burda y hueca que sale de nuestros labios o realizamos con nuestro cuerpo, y que nos deja la espalda helada para nuestra sorpresa, minutos de silencio que van colándose entre los platos vacíos y las copas todavía a rebosar, que suben por nuestros brazos para posarse en los hombros y decirnos al oído: ya está, no se puede hacer nada más. Se destapan bostezos, se hunden las ojeras, los cuerpos caen rendidos, cuelgan de las sillas como si fueramos muñecos de trapo, y que como nuestra cabeza, no pueden seguir luchando más por una batalla que hace mucho que perdimos.

Pensamos gustosamente quien es el culpable, quien de ellos por supuesto, con el índice señalando y casi colorado, pero tímidamente no nos queda otra que recoger el dedo como si tiráramos de un sedal y admitir con vergüenza que el culpable se encuentra posado sobre todas las sillas que rodean esta mesa, hace unas horas apetecible, y que ahora nos insta a marcharnos con pavor y ensombrecimiento en el alma.

Nos acompañan hasta la puerta, comentamos que bella es su casa, el nuevo color de la entrada le da un toque más acogedor y ese guarda paraguas es una muestra de un gusto e.x.q.u.i.s.i.t.o, les dirigimos una última sonrisa que sale sin problemas una vez en la calle, cuando la oscuridad no permite ver nuestra mirada añorante y húmeda, única muestra de la explosión emocional que hace poco tuvo en nuestro interior y que esta noche en la cama va a hacer que la cena sea especialmente indigesta. Una vez que cierran la puerta de su hogar y estás ya en tu coche, por fortuna te invade una sensación de gozo y alivio mientras te diriges a tu casa. Todavía quedan otros 5 años para que vuelva a estallar la bomba emocional que está en este momento abrasando tus entrañas.

Sobre mi­:

  • I'm Silencio
  • From Spain
  • Dificil escribir algo concreto en un espacio tan pequeño. Una cosa está clara: soy aprendiz de guionista, o estudiante si lo prefieren, pero suena mejor lo primero no me lo nieguen. También estudio "comunicación audiovisual" un nombre impreciso para una carrera poco clara. Este blog nació como una práctica de la facultad y se me fue de las manos. Ahora lo uso para guardar todo lo que me avergüenzo de tener en mi ordenador. No escribo sobre nada en concreto, no soy periódico ni constante con el blog ni con nada de lo que hago, apenas se escribir tres palabras que guarden sentido... ésto es de todo menos un blog. Pero estoy agusto con en él, fíjate qué cosas.
Perfil completo