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25.7.08 

Engranajes engrasados

Ella me dijo que por que no seguía escribiendo, que era lo que iba tan mal como para que ya no pasara noches frente al teclado del ordenador, para que dejara aquello que meses atrás era mi vida y que ahora no me importaba más que cualquier vulgar pasatiempo, como un matemático sudoku o un lingüístico crucigrama.

-La verdad es que escribir me importa ahora una mierda, le dije. Ella me miró sorprendida, aunque menos que hacia un rato, cuando le confesé que mis dos meses libres de verano los iba a liquidar durmiendo por las mañanas y jugando con mi nueva videoconsola por la madrugada, esa de las dos pantallas.

-No me malinterpretes, no lo digo solo por lo de los relatos y los cuentos. Los guiones también, especialmente ese del corto que quería grabar este verano pese a saber que apesta más que la basura orgánica de un sucio contenedor a pleno sol de agosto. En el fondo..., joder, en el fondo ¿de qué valen?

Me miraba algo apenada, como si la transformación que presentía absorberme cuando aun no nos veíamos y nos limitábamos a berrear por el móvil se hubiera completado ahora que estábamos juntos en la misma ciudad, cara a cara, semi a oscuras en aquel bar de maricas de diseño, demasiado modernos para ir a un bar elegante de ambiente, demasiado rácanos para no ir a una vieja tasca a la que le colgaron el cartel de pub, iluminados solo por el ardor de nuestras mejillas que se reflejan en las botellas de cerveza acumuladas en la pegajosa y coja mesa de madera que separaba nuestros cuerpos, como un arbitro entre dos jugadores de boxeo que llevan ya demasiadas rondas jugadas y que no tienen claro si han acabado por amarse o se odian más de lo que es habitual en un largo combate.

-Dos cervezas más por favor, una Hekineken y otra de las baratas dije con la lengua algo suelta al camarero.

-Entendido

-¡Pero no te lleves los botellines joder!, déjalos aquí, me gusta que me acompañen mientras bebo.

-Como quiera, dice el camarero algo extrañado.

-Me mira raro joder, le digo a ella. Pero parece que no me escucha.

-¿Por qué no quieres escribir?, me vuelve a preugntar.

-¿Y por qué tendría que escribir? ¿Acaso no hay miles de cosas mejores que eso? No me apetece perder el tiempo arrancándome los sesos y tirándolos contra la pared, exprimiéndolos, secándolos al sol y volviéndolos a meter en mi cabeza un poco más limpios pero mucho más tristes para que lo poco o mucho que hayan escupido durante su viaje. No quiero pasearme 20 años como aquel, aquel y aquel escritor que no conocemos y que no hemos tenido el placer de visitar, suplicando que le publiquen al menos un artículo en la revista literaria de moda, o imprimiendo poemas e intentándolos vender de bar en bar, una vez aprendida bien la pose y el gesto del poeta, la mirada de esto es lo máximo que he podido ofrecer a la vida y solo tú vas a poder descubrirlo. No joder, paso.

No quiero convencer a nadie de que mi guión es demasiado fantástico para llegar nunca a ser rodado, de que aquí en España somos demasiado catetos como para apreciar mi cine post-post moderno que a Tarantino le haría temblar aún más la mandíbula, farfullar con que solo me quedan unos últimos ahorros para irme a Hollywood a la gran aventuras como tantos otros, tomarme allí una última cerveza sobre la tumba de Bukowski y gastarme lo poco que me quede en 2 semanas cruzando largos pasillos tras los que no me esperan mas que puertas y más puertas cerradas de productores, actores, guionistas, parados, escritores e individuos como yo, que me miran escépticos esperando a que termine de contarles mi gran historia para mostrarme sus 10 guiones revolucionarios que todavía nadie se ha molestado en echarles un vistazo como es debido, y para acabar volviendo a casa y pudrirme junto a muchos otros clones de nuestra miseria llamada ambición, mientras estoy en la cola del cine esperando ver la próxima película que habrá que ver, o entrando en la discoteca donde debemos de ir si queremos ser alguien y diga resoplando: es que este mundo no funciona bien joder, es imposible sacar cabeza entre tanta basura, ya no se sabe apreciar que es lo que vale, solo sirven contactos y enchufes (resoplido doble).

Prefiero seguir masturbándome en casita, viendo películas en Antena 3 que me reafirmen mi buen gusto y criterio al poder criticarlas con 25 argumentos imbatibles y jugando a videojuegos en los que acabo salvando a la princesa y batiendo el último record que un Koreano colgó en Internet.


De esta conversación que tuvimos y de todo lo que vivimos juntos durante aquel encuentro en Barcelona han pasado ya semanas. Al final me animé a seguir escribiendo o al menos a intentarlo y no precisamente por que haya cambiado de opinión en tan poco tiempo. Poco después de esta conversación me relató su aventura con un atractivo escritor al que le cedieron una beca durante un año, gracias a la que solo tenía que preocuparse por escribir ya que todo, absolutamente todo lo demás que nos preocupa o que nos atrapa sin remedio en esta aventura llamada vida estaba pagado por la universidad. Y el tipo en cuestión escribió, escribió mucho, muchísimo, una novela y muchos textos sin pretensión alguna salvo la de satisfacer a su creador. La novela es buena, muy buena, sin embargo no se la publicaron y del resto de textos mejor no hablar. Algo incomprensible al ausencia de un editor dada la calidad del muchacho, pero no desiste, y como muchos otros sigue buscando alguien que le publique y que sabe que algún día llegará.

No se si follará igual de bien que escribe, no tuve la delicadeza de preguntárselo pese a que había más cervezas que superficie vacía de la mesa cuando me contó lo de su aventura, pero tengo que reconocer que es una chica lista y ha sabido conseguir que vuelva a escribir. Sigo pensando lo mismo sobre el acto de escribir, pero los celos y la envidia son uno de los principales engranajes del ser humano, y solo por intentar que me publiquen algo antes que a él o por demostrarle a ella que puedo escribir tanto o más que su amante literario, me meto hasta el cuello en el asunto.

Y es que joder, ¿Quién necesita una beca para escribir? ¿Acaso Borroughs fue un apadrinado de la Universidad de Oxford?


Sobre mi­:

  • I'm Silencio
  • From Spain
  • Dificil escribir algo concreto en un espacio tan pequeño. Una cosa está clara: soy aprendiz de guionista, o estudiante si lo prefieren, pero suena mejor lo primero no me lo nieguen. También estudio "comunicación audiovisual" un nombre impreciso para una carrera poco clara. Este blog nació como una práctica de la facultad y se me fue de las manos. Ahora lo uso para guardar todo lo que me avergüenzo de tener en mi ordenador. No escribo sobre nada en concreto, no soy periódico ni constante con el blog ni con nada de lo que hago, apenas se escribir tres palabras que guarden sentido... ésto es de todo menos un blog. Pero estoy agusto con en él, fíjate qué cosas.
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