Futuro
Fue en el pabellón 3214, o 3212, no lo recuerdo bien y aunque quisiera no podría enterarme de cual era. Llevábamos varios días notando el aire algo más emponzoñado que de costumbre, a algunos de los mayores les costaba más respirar y la abuela Laura sufría algunos mareos durante el día. Preguntamos a los administradores del pabellón si ocurría algo pero nos dijeron que todo andaba en orden, se estaban renovando los purificadores de aire y durante unos días había un purificador que no funcionaba mientras se retiraba y se instalaba el nuevo modelo.Sin embargo, dos días después la situación era irrespirable. A una hora cercana a cuando el sol se solía poner por el horizonte, todos los mayores del pabellón comenzaron a toser violentamente, a muchos les lloraban los ojos y se sentían más débiles que de costumbre. Pronto a todos nos lloraban los ojos y sentíamos nauseas constantes. Los encargados de las distintas secciones del pabellón fueron a quejarse a los administradores pero estos no se encontraban en su punto de información. La puerta de salida se encontraba cerrada completamente y habían desaparecidos hasta aquellos guardias de trajes metálicos y armas grandes. La abuela Laura se encontraba muy mal, apenas podía respirar y yo no sabía que hacer. La cogía de la mano y esperábamos sentados en la parcela mientras mamá y papá preguntaban a los administradores. Vinieron tristes y dijeron que pronto se limpiaría el aire, que era algo momentáneo, sin embargo yo había escuchado a los vecinos gritando que no había nadie en la salida, que estábamos encerrados como ratas. No era muy difícil escucharles, aunque no chillaran y simplemente se susurran secretos al oído. En el pabellón no tenemos paredes, solo un gran techo y 4 gruesos muros que nos protegen del exterior. Mamá y papá dicen que es mejor, es más divertido poder ver a todo el mundo, así estamos más unidos según ellos y podremos plantarle cara a los de arriba algún día, aunque no saben cuando. No hay paredes pero si que hay cámaras, arriba en el techo, muy lejos, tanto que es imposible tocar alguna o alcanzarlas siquiera pegando un gran chute a un balón de futbol. Si nos reunimos muchas familias para hablar de algo, sea sobre los de arriba o sobre cualquier otra cosa, la salida se abre y llegan más guardias de traje metálico que nos amenazan con echarnos al exterior o dispararnos. Recuerdo una vez que dispararon después de un tumulto que se formó cuando una familia utilizó una tiza para ampliar los límites de su parcela y comenzó una pelea entre dos familias y otras tantas que apoyaban a unos y otros. Las dos familias fueron expulsadas al exterior y un par de habitantes del pabellón que se quejaron recibieron dos disparos en las piernas. Uno murió desangrado, su familia no tenia medicinas y las familias que tenían vendas y curas habían defendido al bando contrario de la trifulca.
Los megáfonos del pabellón situados junto a las cámaras están haciendo ruidos extraños, siempre los hacen cuando los de arriba quieren hablarnos de algo importante, como si se estuviera sintonizando una radio de las del antes. La gente se lamenta cuando se comienzan a escuchar los ruidos de los megáfonos, nunca se usan para comunicar algo bueno, realmente nunca nos han dicho nada bueno, la última vez fue para cambiar de pabellón a 500 personas por ausencia de recursos para todos. Dieron un listado de nombres y dijeron que si no se presentaban en una hora los 500 en la puerta de salida con meticuloso orden, se elegirían al azar los restantes por los guardias. No hizo falta, nadie quería cambiarse de pabellón y todos obligamos a quienes conocíamos a presentarse en la entrada. Dudábamos que fueran a irse a otro pabellón pero prefiero no pensar donde acabaron. Desde entonces apenas quedan personas mayores y enfermas en el pabellón, los 500 más aptos para mudarse de pabellón eran las personas más mayores así como los más enfermos o débiles entre nosotros. Por suerte no se fueron todos los mayores, aunque el abuelo tuvo que marchar. La abuela desde entonces está muy triste y ha adelgazado mucho.
La voz de entonces suena en el megáfono, dice que ha habido una rotura en uno de los canales de aire debido al cambio de renovadores de aire y que han tenido que apagar todo el sistema de limpieza y renovación de oxigeno. Nos anuncian que la situación durará poco tiempo pero que precisan de nuestra colaboración si no queremos que tengamos que mudar a más miembros de nuestras familias. Una mujer joven ha comenzado a llorar y los rostros de todo el mundo toma un tono preocupado y todavía más grisáceo. Nos piden que nos tumbemos y que no nos movamos. Para que se consuma menos oxigeno y que el aire no se contamine completamente tenemos que estar tumbados e intentar dormir. Si alguien se levanta o se dedica a hacer movimientos bruscos que hagan consumir más oxigeno del necesario vaciarán la mitad del pabellón. Lo hacen por nuestro bien así que más nos vale obedecer.
Papa me indica que me tumbe en el suelo con los demás mientras se oyen algunos murmullos e insultos, pero todo el mundo se tumba. La abuela está muy triste y le caen lágrimas de los ojos, me agarra la mano más fuerte. Los megáfonos dicen que van a apagar las luces para facilitarnos el sueño, aunque siempre las apagan varias horas antes de la hora de dormir. Dicen que estarán apagadas aproximadamente un día, el tiempo que necesitan para que vuelva todo a funcionar con normalidad. Si intentamos hacer algo extraño en la oscuridad nos verán ya que las cámaras son de infrarrojos, y entonces vaciarán medio pabellón.
Aunque ya han pasado varias horas no tengo sueño. Nadie habla en todo el pabellón pero estoy seguro de que casi nadie está dormido realmente. Es muy aburrido y muy incómodo, ni siquiera he tenido tiempo de prepararme el saco de dormir sobre el aislante y estoy apoyado en el brazo de mamá. Quiero que esto acabe pronto, es más, me gustaría salir al exterior y ver lo que hay. Cuando todo se estropeó yo era muy pequeño y no me acuerdo de cómo era el exterior antes. Solo recuerdo como es ahora gracias a alguna vez que hemos salido a otro pabellón por mudanza o controles de los de arriba, pero no he visto nada mas allá de lo marcado por los tubos que conectan los pabellones con los edificios
Quiero salir fuera, aunque papá y mamá digan que soy tonto y que tendría que estar agradecido de poder vivir aquí. No estoy de acuerdo, solo quiero saber si realmente solo se puede vivir aquí y donde viven los de arriba. Ellos son muy diferentes a nosotros, de eso no hay duda, aunque no creo que las diferencias sean demasiado grandes, solo estamos los de abajo y los de arriba, y todos éramos iguales en el pasado según cuentan...
