« Home | Abducido » | Frias teclas » | Cogido por los huevos » | Activando la bomba » | !Tonc! » | Engranajes engrasados » | Futuro » | Y mientras miro tu culo y disfruto de tu respiraci... » | Y repetimos » | Mirando el techo » 

28.8.08 

4 años

-¿Diga?

-Eh..., hola.

-¿Si?

-...

-¿Juan?, ¿Eres tu Juan?

-Si. Que tal Mara.

-Vaya, eres de quien menos esperaba una llamada. ¿Qué andas haciendo? ¿Por qué me llamas?

-Bueno, no es que ande haciendo mucho la verdad.

-¿Estás trabajando?

-No

-¿Entonces?

-Bueno..., me he levantado esta mañana bastante más temprano de lo habitual, los vecinos han empezado una obra.

-¿Los Blanco?

-Si.

-¿Y qué más?

-Nada más. Me he tomado un café y un trozo de tortilla que me sobró anoche. Luego he salido un rato al patio vecinal, me he tumbado en una hamaca, y he estado sintiendo un poco los rayos del sol. He fumado algún cigarrillo y viendo como jugaban unos niños. Luego iba a ir a comprar el periódico pero he decidido llamarte a ti.

-¿Y por qué a mí?

-Bueno, ¿Por qué no?

-¿Tal vez por que no lo has hecho en 4 años?

-Esa no es una razón por la que no pueda llamarte. Aunque pensé que habrías cambiado de número. ¿Sigues viviendo en el mismo piso?

-Si.

-Podría haberme pasado a hacerte una visita en coche.

-No creo que hubiera sido una buena idea.

-¿Por qué no?

-Estoy muy ocupada.

-¿Estás trabajando?

-No.

-¿Te despidieron?

-Dejé el trabajo .

-Vaya. Entonces, vivirás con alguien ¿No? O te tocó algo gordo en el hipódromo de una vez.

-Me casé.

-¿Te casaste?

-Hace 3 años.

-¿Hace tanto tiempo?

-Pues si, una intenta rehacer su vida ¿Sabes?

-No creo que ir de un hombre en hombre sin pasar por un solo comodín sea la mejor forma.

-¿Conoces otra forma mejor?

-Bueno...

-Déjame adivinar Juan. ¿Sigues escribiendo verdad?

-Si

-¿Has conseguido vender algún guión en todo este tiempo?

-Bueno, uno de un largo lo envié a Lola Films para que le echaran un vistazo hará unos dos años. No recibí respuesta y hace poco estrenaron una película que copia muchas cosas de mi guión.

-¿Es igual que tu guión?

-Igual..., igual no, pero tiene muchas cosas que son calcados de mi guión. Había pensado demandarlos pero necesito mucha pasta y tengo todas las de perder.

-Perderás. ¿Y has hecho algo más?

-Bueno, un grupo de chavales estudiantes de cine y televisión me pidieron un guión de corto mí para su proyecto de fin de carrera. Lo grabaron.

-¿Y ganaste algo de dinero?

-No, era para un festival de la universidad no lucrativo. Y perdió.

-¿Has ganado algo de dinero con tus guiones Juan?

-No.

-¿Entonces que haces?

-Bueno, ya sabes, lo de siempre. Un trabajillo por acá, unos meses en un lado, unas semanas en otro... voy tirando. Tengo muchas vacaciones la verdad. Se puede decir que puedo sobrevivir.

-Igual que cuando sobrevivíamos juntos...

-No, la verdad es que ahora soy más feliz. Me compré un gato.

-Ah.

-Un gato negro, duerme conmigo en tu lado de la cama.

-Me alegro.

-¿Y tu marido qué? Tiene que tener un buen curro para que te marcharas de Telefónica.

-Se llama Ricardo. Es veterinario.

-Vaya, ¿Tiene una consulta?

-No, trabajaba en el hipódromo.

-¿En el hipódromo?

-Si, era el que se encargaba de la alimentación de los caballos. Establecía que alimentación tenían que tomar, el tipo de pienso o avena..., ya sabes. También controlaba que no doparan a los animales ni les metieran nada raro en la comida. Exámenes médicos de los potros... esas cosas.

-Y lo conociste allí ¿no?

-Si.

-¿No te da reparo haber conocido a tus dos maridos en el hipódromo?

-No. Si fuera a las discotecas, los conocería allí, si hiciera deporte, lo mismo, y si fuera una puta, tal vez ni hubiera vivido lo suficiente para tener uno.

-Hay muchas putas que se casan con algún cliente.

-¿Crees que estamos al mismo nivel?

-Todas las personas nos parecemos.

-...

¿Entonces ganasté una carrera gorda con los caballos y decidiste rascarte el culo el resto de tu vida?

-No, no fue así. Los acontecimientos se precipitaron.

-Esa última frase hecha oculta algo feo.

-Ya.

-¿Y?

-No me agobies joder. Quedé embarazada.

-¿Qué?

-Si, no lo entiendo. Tiene que ser un problema tuyo. Estaba acostumbrada a que contigo nunca pasara nada, me acuesto con Ricardo una noche y ¡zas!, cuando me di cuenta era demasiado tarde.

-¿Cómo que demasiado tarde?

-Cuando nos divorciamos y me fui de casa, prácticamente perdí la regla, por el enfado y todo eso. Muchos meses no la tenía, y una ya tiene una edad en la que hay cosas que dejan de funcionar en su cuerpo. Además contigo nunca me quedaba embarazada...

Me di cuenta a mitad del cuarto mes.

-Coño. ... ¿Abortaste?

-No

-Entonces...

-Entonces como te acabo de decir, estoy muy ocupada.

-Y el trabajo...

-Lo dejé para estar con Ariadna.

-Vaya, le pusiste el nombre que siempre quisiste si hubiéramos tenido una hija juntos.

-Ese nombre siempre me ha gustado, lo sabes muy bien.

-¿Si hubiera sido hijo lo hubieras llamado...?

-No.

-Nunca te gustó ese nombre.

-No es ni un nombre por favor Juan, es un horrible apodo.

-Es un apodo, pero elegante

-¿Chinasky elegante?

-¿Qué tiene de feo?

-Parece un nombre ruso.

-¿Ruso?

-Si, se reirían del niño que tuviera ese nombre en el colegio.

-Pues se lo he puesto al gato.

-Vaya, me parece bien, seguro que se siente muy feliz.

-Y nadie se ríe de él.

-No creo que tenga muchos amigos en tu casa.

-Todos mis amigos son sus amigos.

-¿Sigues trayéndote a tus amigos para ver películas viejas en el proyector y emborracharos?

-Bueno, ahora intento traer amigas..., las que quedan solteras.

-Espero que no lleves a la guarra esa...como se llamaba... Cecilia.

-Eh..., a veces se pasa, cuando no tiene novio.

-Me alegro de haberme ido.

-No lo dudo. Pero entonces cuéntame, ¿Dejaste el trabajo? ¿No podías alternarte con tu marido para cuidar de Ariadna?

-Quiero cuidarla yo, con lo que tuve que aguantar contigo no me fío un pelo de cómo puede educarla él o alguna niñera.

-¿Y te casas desconfiando de él?

-Fue después de enterarme de que estaba embarazada. Ya sabes como son en esta zona de Andalucía, y si mi madre ya lo pasó mal con nuestro divorcio, como para decirle que tengo una hija sin estar casada.

-¿Tu madre aún sigue viva?

-Si Juan, veo que te sigues preocupando mucho por ella.

-Hay cosas que uno no olvida.

-Vamos a dejarlo.

-Está bien. ¿Y vives bien ahora solo con el sueldo de tu marido?

-No.

-¿Entonces para qué...?

-No es tan sencillo Juan, cuando nos íbamos a casar idee un plan.

-¿Un plan?

-Si, para tener suficiente dinero hasta que la niña fuera mayor.

-Pues dejando tu trabajo no lo veo un plan muy...

-Calla idiota. ¿Quieres que te lo cuente o no?

-Si, si, perdona.

-Si tienes que saberlo.

-¿Yo? ¿El qué?

-Si, lo sabe toda esta maldita ciudad, me hubiera mudado a otra parte si pudiera.

-Mmmmm

-Nada ¿no?

-No

-¿No lees los periódicos?

-Solo para buscar trabajo.

-¿Y nada más?

-Sabes que solo me gusta la ficción. Puede que alguna tira cómica y el crucigrama.

-En casa...

-En casa los leía cuando tus padres venían a cenar y teníamos que charlar por cojones 3 horas sobre política local casposa y me miraban como un imbécil si no sabía de que estaban hablando. Sobre eso, y sobre que yo no conseguía vender un maldito guión en ninguna parte.

-Bueno, es verdad...

-Pues eso.

-Bien, como te dije, Ricardo es el que controlaba todo lo relacionado con los animales.

-Si

-El llevaba unos 15 años trabajando en el hipódromo y ya era persona de confianza. Hay algunos chavales que son los encargados de distribuir la comida o las vitaminas, pero Ricardo es el que selecciona todo lo que toman los animales. Los primeros años vigilaban mucho a Ricardo, es normal que se soborne al veterinario del hipódromo para que un caballo corra algo más rápido de lo que debería o para que el caballo favorito tenga una diarrea justo antes de la carrera.

-Creo que me han hablado de esto.

-Seguro. Queríamos hacerlo solo una vez. En una carrera jugosita pero no de las importantes. Apostar 200 a 1 por el caballo con menos probabilidades de ganar. Doparlo con una mezcla que había ideado Ricardo y al resto de potros diluirles algo de tranquilizante y viagra en la bebida. Nuestro caballo ganaría la carrera mientras el resto de jamelgos estarían demasiado cachondos o cansados para rendir como deberían.

-Y dio resultado.

-Si. Como sabíamos que a todo el mundo le extrañaría lo ocurrido, Ricardo preparó unos análisis adicionales de todos los caballos antes de drogarles para presentarlos en caso de que le pidieran una inspección después de la carrera

-¿Funcionó?

- Estuvimos a punto de forrarnos. Cuando nuestro caballo ganó, yo, que me encontraba en las gradas, me limité a recoger todo el dinero de la taquilla y marcharme enseguida a casa. Imagínate la situación: todo el mundo que salía del hipódromo mirando a una embarazada que se iba con dos bolsas de dinero más gordas que su barriga. El hecho no pasó desapercibido y pronto se comentó por todo el hipódromo, llegando a oídos de la dirección. Por aquel entonces yo ya no salía mucho de casa, estaba de 9 meses esperando el parto y haría un mes que había dejado mi trabajo.

El equipo de dirección instó a Ricardo a que realizara un análisis a todos los caballos. Tuvo que hacerlo acompañado de uno de los chicos que les lleva la comida y el agua, pero para nuestra fortuna, el chaval no tenía mucho interés en lo que hacía (era uno de estos chavales temporales que meten en verano cuando hay más carreras), y a Ricardo no le fue difícil dar el cambiazo a los análisis. Una vez aclarado que no había ningún dopaje de potros, pudo marcharse a casa para bañarse conmigo en dinero.

-Me encanta como consigues convencernos a los hombres para que hagamos esas locuras.

-Era un plan de los dos.

-¿Pero de quién es la idea original?

-No me interrumpas. A la mañana siguiente vino la policía a casa a detenernos. Cuando la dirección se enteró de que una embarazada había ganado una burrada de dinero apostando justamente al caballo que menos posibilidades tenía, llamó a un equipo veterinario externo que se pasó la noche entera haciendo pruebas a los caballos, y claro, aparecieron los resultados. No pudimos gastar ni un billete de 50 y ya estábamos en prisión.

-¿Cuánto tiempo estuviste allí?

-2 días. Dado el estado de mi embarazo, se decidió adelantar el juicio para que no perjudicara a mi hija.

-¿Y bien?

-Era imposible convencer a un Juez de que no fue Ricardo quien drogó a los caballos, si no los dueños del potro ganador, y que, además, los resultados que entregó a la dirección los realizó mal por una negligencia. Para colmo, yo era su mujer, la que había ganado toda la pasta. La sentencia fue clara: 10 años de prisión por estafa y robo.

-¿Y tú?

-Dado que iba a tener a mi hija en pocos días y que no tenía ningún tipo de sustento económico, me dejaron en libertad.

-¿Cómo? Pero eres cómplice, es imposible que te dejaran libre.

-Pues aquí estoy.

-..., Mara, ¿Declaraste en contra de Ricardo?

-¿Qué?

-Has entendido lo que te he preguntado.

-Ya, ains... verás. Ricardo iría a prisión seguro. Bueno, estuve hablando con él en el calabozo y acordamos que diría al juez que todo el plan era suyo y que no me contó absolutamente nada. Solamente me dijo que tenía el gran presentimiento de que ese caballo ganaría y que fuera a apostar por él, ya que él, como empleado del hipódromo no podía.

-¿Un presentimiento tan grande como para hacer una apuesta de 200 a 1?

-Eso parece. El caso es que funcionó. Muchos testigos que me conocían de cuando jugaba estando casada contigo, dijeron que siempre fui muy legal y que nunca estuve involucrada en los sobornos y trapicheos que se suelen montar.

-Por que sabías que eran demasiado sucios como para salir bien parada. Siempre les acaban cogiendo, como a ti.

-Exacto. Pero el caso es que funcionó, y quedé en libertad.

-¿Y la niña?

-Nación a los 3 días del juicio.

-Sin padre.

-Hasta dentro de 7 años y 4 meses.

-Eso es mucho tiempo.

-Mucho tiempo estando sola. Los días se hacen interminables, y no te digo ya los meses.

-¿Y ahora a qué te dedicas?

-Paso casi todos los días en casa cuidando de mi hija. No puedo hacer mucho más, no tengo con quien salir y no puedo dejar a Ariadna sola.

Mi madre me ayuda todos los meses con parte de sus ahorros para pagar el alquiler, la comida y algunos gastos. Solamente algunas noches le dejo la niña a mi madre y pruebo a jugar en el bingo. Al hipódromo dejé de ir.

-Me alegro, espero que sobrevivas con tu hija, ¿Cuánto tiempo tiene ya?

-2 años y 6 meses.

-Está bien. En fin, te voy a colgar, tengo que quitar unos cuantos trastos del salón, tengo invitados para comer.

-¿Los conozco?

-Eh..., bueno si. Viene Cecilia.

-¿Tiene ahora novio?

-Si.

-¿Viene a comer?

-No.

-Creo que le sobra una "s" a tus invitados. Tú te lo pierdes.

-¿El qué?

-Te iba a invitar a comer.

-¿A comer?

-Si a comer ¿Qué pasa?

-No hablamos en 4 años y decides justo hoy invitarte a comer.

-Pues sí, ¿Te molesta?

-En absoluto

-¿Y bien?

-Preferiría ir a cenar cuando la niña esté acostada. Ya sabes que no me llevo muy bien con los renacuajos

-Ariadna duerme todo el día, a partir de las 2 se duerme.

-Mira... si quieres voy a cenar, lo tomas o lo dejas.

-Calle Zarza quemada 38, 4C

-Me pasaré a partir de las 10

¡Click!


Parece que no me va tan mal como creía.

Sobre mi­:

  • I'm Silencio
  • From Spain
  • Dificil escribir algo concreto en un espacio tan pequeño. Una cosa está clara: soy aprendiz de guionista, o estudiante si lo prefieren, pero suena mejor lo primero no me lo nieguen. También estudio "comunicación audiovisual" un nombre impreciso para una carrera poco clara. Este blog nació como una práctica de la facultad y se me fue de las manos. Ahora lo uso para guardar todo lo que me avergüenzo de tener en mi ordenador. No escribo sobre nada en concreto, no soy periódico ni constante con el blog ni con nada de lo que hago, apenas se escribir tres palabras que guarden sentido... ésto es de todo menos un blog. Pero estoy agusto con en él, fíjate qué cosas.
Perfil completo