9.5.08 

Buscando hierba



Vaya puta pérdida de tarde. No consigo concentrarme para leer más de 3 páginas de la novelucha ésta de Irvine Welsh, como si tuviera algo más importante rondándome en la mente y no consigo saber el qué. Las películas que tengo por casas están ya todas vistas y las que aún no he catado seguro que no merecen la pena. Menuda mierda, soy incapaz de matar el tiempo yo solito. Encima ninguno de éstos está disponible. Rodolfo con el gimnasio, intentando que los músculos inflados de su cuerpo disimulen su cara de rata anoréxica, Ismael con las acampaditas de los Scouts, dando órdenes a niños que todavía se mean en los calzones por las noches. ¿Me dices que eso es algo gratificante? ¿Qué te sube la autoestima y te hace mejor persona? ¿Un camino para encandilar tu vida?, espera que me vaya a currar en un geriátrico que seguro que encuentro el camino, el camino de los enfermos como tú. No se que es más pervertido si disfrutar de niños pequeños o de abuelos en su último baile antes de irse a la caja. El resto del personal con sus periquitas: vamos en cochecito a tomarnos un helado y a tostarnos a la playa, veamos la última mierda en celuloide que nos quieren vender como película en el cine y salgamos a la noche a tomarnos un “cocktail” al bar de moda de éste año, que se nos vea bien y figuremos aunque solo sea un par de horas entre la creme social.
Todavía me queda Luis, aunque tarda mucho en abrir la puerta. Me da que me voy a tener que ir a tomar por culo y tomarme unas cervezas mientras veo volar las moscas en la vieja cervecería de la avenida. Se abre la puerta, de puta madre.

<<Qué pasa mamón, vaya gepeto>>. Luis tiene los ojos totalmente entrecerrados, lleva un albornoz abierto con manchones de algo que parece grasa o chocolate y unos calzoncillos algo roidos, como si acabara de levantarse, o mejor aún, como no hubiera dormido en todo el día, y eso que son las cuatro de la tarde.
<<Pasa>>, me deja la puerta abierta y me embullo en la oscuridad de su pequeña mansión. 350 metros cuadrados creo que me dijo que era en total, con la piscina, el jardín y la terracita incluidos.
Me cuesta ver algo en el salón, las persianas están echadas y hay un tufo a algo extraño. Joder, tropiezo con una caja de cartón y se me pega en una chancla el esparadrapo que la mantenía cerrada. Consigo quitármela de la chancla y me desparramo en un gran sofá que casi me engulle. Parece que estoy flotando, esto si que es comodidad, aunque me tengo que quitar del culo un plato lleno de migajas duras y se ha guarreado un poco la piel del sofá, así que intento quitar los restos de comida de un manotazo rápido para que no se percate Luis de la guarrada. Y para mi suerte no se dará cuenta, está embebido conectando cables a una consola y al televisor. Enciende y apaga la consola, cambia constantemente de canal pero solo se percibe remolino de puntos blancos y negros en la pantalla.
<< ¿Qué estás haciendo? ¿Te has pillado otra consola nueva?>>, mmm, me huele a marihuana, pero no como debería de oler la marihuana si no como si la hierba estuviera podrida. Espero que este mojigato no tenga hierba y haya sido tan estúpido como para dejar que se pudra antes de pasarme un poco.
<<Que va, es la Mega Drive, me la compré hace ya un mes y pico. Pero justo hoy me ha llegado la remesa de juegos que me faltaban para tener los IMPRESCINDIBLES que me faltaban. Bueno, mas o menos, todavía me queda alguno que otro pero hoy me ha llegado en el paquete uno que daba por imposible>>. El tío está venga a probar cables, no me extraña que no consiga que funcione la consola. Lo único que le ilumina es el gran televisor con la maldita lluvia de puntos. A su alrededor, en el suelo, hay 4 consolas, unos 7 mandos y un lio de cables considerable. Reconozco la Super Nintendo y la Nes, además de la Mega Drive pero hay una blanca que no he visto en mi vida.
<< ¿Cuál es esa blanca?>>, le digo.
<<Es la Master System japonesa, el modelo anterior a la Master System que todos conocemos. Si te fijas tiene una ranura diferente ya que peudes meterle cartuchos y tarjetas, como si fueran discos. Es un modelo rarísimo ya que apenas se vendió al ser un preliminar. Lo conseguí en Ebay de un japonés que se deshacía de toda su colección de rarezas de consolas ya que se había quedado sin un puto duro>>
<<Y ahí estabas tú para dejarte la pasta ¿No?, ¿ Por cuánto te ha salido>>
<<No muy cara, 250€ más gastos de envío. Si quisiera venderla en unos años me podría sacar un pastón, mira, en el portátil tengo unas cuantas fotos de su colección>>
Abro el portátil que está sobre una gran mesa de cristal frente al sofá y gracias la luz que desprende la pantalla veo una gran bolsa llena de marihuana y un cenicero que necesita urgentemente una limpieza de contenido. Me debato entre preguntarle a Luis si me puedo hacer un peta, quitarle algo de hierba mientras está liado con los cables o esperar a que él me ofrezca. Me acaba dando un extraño e insulso ataque de moralidad y decido esperar su oferta de THC mientras miro las fotos que hay en el escritorio del ordenador.




La mercancía


El vendedor

Creo que no es muy difícil comprender por qué Japón es el país del mundo con menor número de polvos por habitante. A ver si ahora éste chaval (o señor, a saber su edad) se dedica a otros menesteres, aunque no me extrañaría que comenzara a coleccionar muñecas hinchables de alta tecnología. Yo lo haría, pero no tengo ganas de perder horas de mi tiempo buscándolas por google y desde luego no tengo pasta para pagar una muñequita que será incapaz de hacerme una mamada como… Vaya, parece que Luis lo ha conseguido, aparece una pantalla negra en la pantalla del televisor a la que le suceden mil colores y destellos.

Sega CORP presents… ¡Super Fantasy Zone!



¿Pero esto qué coño es? Parece el mundo de los Teletubbies, todo colorido, todo feliz, sonrisas en todas partes, caras en todas partes ¿?¿?¿?¿?? Y el protagonista es una nave-almeja multicolor disparando contra malvadas marmitas que expulsan diabólicas llamas de ojos verdes o atacando con bombas del color del arcoiris a una especie de insectos palo que van hasta arriba de speed por el aspecto de sus ojos. Creo que me voy a agenciar un poco de hierba y largarme a casa, así mataré toda la tarde de una forma rápida e indolora.
<<Esto… éste juego es… joder tío, no sabes lo que significa ésto para mi>> dice Luis extasiado, y diría que hasta con un par de lagrimones cayéndole de los ojos si no fuera por que no le veo estando sentando en el suelo frente a la televisión. <<Fue de los primeros juegos que tuve de pequeño, estuve viciadísimo pero cuando mis padres le dejaron mi mega drive con los juegos al imbécil de mi primo… no volví a verlos. Ni al juego ni la consola. Me pillé el de la Master System pero es una mierda en gráficos, control… en todo. El de Mega Drive salió en el 93, cuatro años más tarde y se nota muchísimo el cambio. Es una de las jodidas vacas sagradas de los 16 bits>>
La verdad es que el juego es hasta simpático aunque tantos colores chillones me pueden acabar quemando las retinas de los ojos, y más en la absoluta oscuridad en la que estamos flotando. Definitivamente me voy a pirar, la bolsa de hierba está abierta así que voy a meterle mano rápidamente…
<<Oye, si quieres hazte un peta que hay que festejar éste clásico. Tengo hierba a mansalva, le pillé 30 pavos a Toni hace un par de días. Tienes papel por ahí en la mesa y el molinillo no tiene que andar muy lejos>>. Bingo, éste tío sabe lo que se hace, es un jodido freak pero para nada tonto.
<<Puta madre tío, yo llevo sin fumar un tiempo considerable, desde que tuve la bronca con Toni paso de acercarme por su casa, tú no podrías…>>
<<Hazte aquí los porros que quieras pero ya sabes que yo no paso, que luego me quedo sin nada para mí y putea cantidad>>, será mamón, con toda la pasta que tiene y ni pagándole me quiere pasar un poco de hierba el jodido friki canutero.
No veo tabaco, ¿ya se los hace solo de hierba?, mejor para mí. Mientras trituro la hierba en el molinillo mis ojos consiguen adaptarse a la oscuridad que impera en la habitación. Hay varias cajas de pizza desparramadas por el suelo que provenían de una torre demasiado alta. Por lo menos el chaval tiene estomago y ha pedido pizza a prácticamente todas las pizzerías de la ciudad, desde las grandes cadenas a los establecimientos más tradicionales, cutres y guarros. Por el suelo rondan algunos platos, cubiertos, y varios pañuelos usados en algo que prefiero no saberlo. Paradójicamente hay un par de grandes estanterías en las que se apilan videojuegos y discos únicamente, y por lo que llego a ver desde el sofá parece que están ordenados con mucho mimo y orden.
Parece que Luis no cambia, sigue igual que antes o diría que incluso peor, pero bueno, no es asunto mío.
Prenso el porro con la patilla de mis gafas de pasta y me enciendo el petardo. El humo inunda mi garganta para pasar a los pulmones y las fosas nasales hasta hacerme llorar los ojos. Ésta hierba está de puta madre, seca, como debe de ser, pero no hasta el punto de quemarte la garganta como la última que me pasaron. Luis me pide que le pase su paquete de tabaco pero no lo encuentro. Al final resulta que estaba debajo de la mesa. Me alegro de saberlo ahora y no antes.
<<Oye tío, ¿qué es el bicho almeja ese que manejas mientras juegas?>>, supongo que será por la hierba pero el maldito videojuego cada vez me tiene más embebido.
<<Se llama Opa-Opa y es una nave espacial, el resto son bichos espaciales como los del R-Type y todos los shooters en 2D clásicos>>. Me lo suelta en un tono grandilocuente y despectivo, como si al no saberlo fueras escoria humana, algo así como si preguntas por el nombre de algún miembro de los Beatles o por el color de piel de Michael Jackson. La verdad es que se de todo lo que me habla, de hecho el R-Type de la Game Boy me lo ventilé varias veces en mi niñez pero no deja de resultarme cómica esa concha voladora. Opa-Opa dice que se llama, desde luego el nombre es ridículo, casi como el juego. Pero ya que anda tan viciado con su juego creo que me voy a jalar yo solito el porro. Ésta hierba está que se sale, no tenía que haberme peleado con Toni…

***

Como se ha viciado el cabrón, ya está por el último mundo, contra el último monstruo, venga a dispararle, a echarle bombitas y utilizar las armas secretas. Lo tiene casi a punto, cada vez está más rojo, eso significa que va a palmarla, un par de bombas más y se lo casca pero, oh, coño, le ha quitado su última vida con un brazo extensible que le ha salido del culo. Luis tira el mando de la Mega Drive contra el suelo y empieza a maldecir a la consola. << !Me cago en la puta hostia de mierda, como cojones me puedes hacer esto en el último jefe cuando ya lo tenía a punto, son unos cabronazos! >>
<<Eh tio, cálmate, es la segunda vez que juegas, normal que no te lo hayas podido pasar>>
<< !Nunca me lo consigo pasar joder, de pequeño no podía y ahora tampoco!>>
<< ¿Te quieres esperar a tener un poco más de vicio?>>, se lo digo en tono recriminador, éste tío se cree que es el Fernando Alonso de los videojuegos, <<anda, fuma un poco de hierba, cálmate y para la siguiente partida llegas a los títulos de crédito fijo>>.
El mamón ni se entera de que es el segundo porro que me he liado con lo viciado que está. Le da un par de caladas y me lo devuelve. Me da que lo de liárselos solo de marihuana no le convence.
<<Toma, paso de fumar mucho cuando juego que se me duermen los reflejos y ya si que soy incapaz de pasarme ningún juego>>, bueno, de puta madre, aunque yo ya tengo una fumada considerable. <<Voy a hacerme un sándwich de Nocilla, ¿Quieres uno?>>, la hierba me ha abierto el apetito así que perfecto.
<<Gracias tío>>

Se marcha a la cocina que está al lazo del salón y enciende allí la luz. Me permite ver algo mejor el salón. Ya es de noche y llevamos como una hora completamente a oscuras. Él jugando y yo fumando. Apago la chusta del porro en un paquete de patatas fritas que parece llevar varios días vacío y me acerco a las dos estanterías cuidadosamente ordenadas que no dejan de llamarme la atención. La primera, como suponía, está repleta de videojuegos. De forma ascendente a descendente se van sucediendo ordenados por género juegos de Spectrum, Nintendo, Master System, Super Nintendo, Mega Drive, Mega CD, Sega Saturn, Play Station y Nintendo 64. Ni rastro de videojuegos más modernos, ni falta que hacen la verdad. Clásicos como todos los Super Marios, Sonic, Final Fantasy ,Metal Gear, Resient Evil… toda una joya de colección a la que no le hacen falta más juegos ni consolas. En la otra estantería se sucede igualmente una inmensa colección de discos de música y DVD de diversos grupos aunque ningún disco es de más allá del año 2000. Alice in Chains, Nirvana, Nine Inch Nails, Megadeth, Metallica…
Es curioso, revisando los videojuegos de Nintendo 64 y Playstation no hay ninguno que vaya tampoco más allá del año 2000. Parece que en ésta casa el tiempo se ha parado desde que, bueno, desde que se le comenzaron a joder las cosas a Luis.
Ahí llega con un par de sándwiches en cada mano, me acerco al sofá y nos tumbamos para comérnoslos.

<<Oye tío, como te va ahora. La verdad es que ha pasado tiempo desde lo de tu madre y todos hemos dado por hecho que ya no tienes ninguna movida que te raye ni nada que te preocupe>>. Noto su mirada de reproche y deja de mascar el pan con Nocilla. Está llenando el sofá con más migajas y mierda de la que ya tiene.
<<No pensé que tu también estarías dándome por culo con ésa mierda>> me dice enojado mientras un pegote de Nocilla cae de su boca el bolsillo de la bata, <<claro que estoy bien, ya no tengo que ir al psicólogo ni hacerme más chequeos. Además ya no necesito tomar más pastillas, mi psicólogo me dijo que mi mente había vuelto a estar normalizada y estable>>
<<Me alegro tío. Sabes que no me gusta andar todo el día preguntándote por tu ánimo y tus movidas mentales, es asunto tuyo y nada más que tuyo. Además odio unirme a toda esa masa de subnormales que creen que son mejores amigos por estar todo el día llamándote por teléfono para preguntar por tu cabeza o viniendo aquí a fumarse un peta contigo, hacerte las preguntas de rigor e irse a tomar viento a otro lado en cuanto se están quemando los labios con la chusta>>. Llevo razón en lo que digo, es lo que pienso y lo que creo, aunque dentro de mi cabeza no puedo acallar una pequeña voz que me hace preguntarme hasta que punto no pertenezco al segundo grupo de amigos que le he descrito. <<Pero bueno, eres un colega, y me gusta saber como te va la vida al fin y al cabo>>. Eso ha quedado bien, debería de plantearme una carrera en un partido político o vendiendo batidoras en la teletienda a abuelitas menopausicas, seguro que tengo más futuro que con la maldita carrera.
<<Tienes razón tío, últimamente estoy hasta las pelotas mis tíos, no paran de llamarme al móvil como si fueran mis putos padres preguntándome constantemente qué hago, cómo me encuentro y en qué coño voy a hacer cuando acabe el verano, que si me voy a meter en la universidad, que si el módulo….>>
<<Tómatelo sabático, piensa como organizar tu futuro y luego actúa>>
<<Exactamente, eso es lo que pienso hacer. Tomarme un año sabático solo que sin pensar. Éste año quiero hacer una adquisición de todo lo que he querido tener o que tuve y perdí durante los años en que todo iba bien ¿sabes?>>, su tono de voz toma un cáliz sensiblero y sincero, lo cual me hace dudar si de veras le han dejado de recetar valium y me ha soltado el rollo de que todo va bien para que no me preocupe, <<últimamente todo lo nuevo es pura mierda, la música de ahora no es más que un intento paupérrimo de modernizar los sonidos de los ochenta y de los noventa, da asco>>, la cara de Luis se torna en un gesto de resignación e incluso de desesperanza, como si ya no se pudiera oir nada en la radiofórmula sin que te entren ganas de vomitar.
<<Bueno, hay cositas curiosas tío. Los Smashing Pumpkins han vuelto, Muse se sale con el nuevo disco y están saliendo grupitos de Post Rock muy pero que muy interesantes…>>, ahora que lo pienso, cuando vuelva a casa debería de echarle un vistazo al Emule, debe de tener unos cuantos regalitos para mí.
<<Basura. Muse desde el Absolution son heces, los Smashing son un quiero y no puedo de sus inicios y el Post Rock… ¿te dás cuenta? ¡Post Rock! ¡Pero que puta mierda de calificativo es ése!, o tocas Rock, o no, que unos niñatos pijos que se creen almas profundas y heridas se pongan a hacer cuatro acordes sin sentido durante 10 minutos para luego repetirlos distorsionados y venderlo como Rock… es de vergüenza>>, parece que Luis se está animando, me mira con ojos emocionados y busca pique en mi rostro, sabe que no tolero que se insulten a los Smashing Pumpkins, pero la verdad es que paso de discutir con el, los petas que me he fumado no me animan a discutir. Me termino mi segundo sándwich y le pregunto:
<<Bueno, ¿Y lo de los videojuegos como lo llevas? Te estás haciendo con una colección cojonuda, están todos los clasicazos que jugábamos de pequeños>>
<<La verdad es que sí, me estoy haciendo con lo mejor que se ha creado para videojuegos -no para ordenador que nunca ha servido para jugar- y solamente me faltan los imprescindibles más antiguos, de Nes y Master System básicamente. Con el Super Fantasy Zone me hice con la última joya que me faltaba de Mega Drive y de Super Nintendo lo tengo ya todo, hasta el Mario Paint con su pizarra para dibujar>>. Mira hacia la estantería de los videojuegos como un padre orgulloso al ver a su hijo licenciarse de Medicina en la Universidad de Oxford y luego posa su mirada sobre la pantalla del televisor. Se ven un par de demos del Super Fantasy Zone que parecen gritarle a Luis que coja el mando ya mismo y reviente el maldito juego de una vez. << ¿Me hago un peta y nos lo pasamos de una vez?>> me sugiere con una sonrisilla ilusionada.
<<Claro, yo te animo desde las gradas>>, definitivamente hoy voy a salir de aquí con una buena fumada, si es que salgo. Deben de ser ya las ocho y media.

Luis se hace el peta parsimoniosamente y deduzco al ver que solo arranca una boquilla de un cigarro que los petardos se los hace solo de hierba. No me equivocaba al pensar que se estaba haciendo un fumeta de campeonato, aún recuerdo cuando se fumó su primer porro conmigo y no sabía siquiera liárselo.
<<Oye, ¿y cómo llevas tú lo de la escritura. No estuviste en un taller de guionistas y en otro de relatos o algo así?>>, joder vaya preguntita, me gustaría mandarlo a la mierda pero no es plan, yo también me he metido en su puñetera vida al preguntarle por como anda su loca cabeza. Lo bueno de Luis es que nunca pregunta demasiado, ni habla demasiado, ni piensa demasiado, simplemente se limita a estar ahí sin molestar. A muchos eso les pone nervioso pero para mí es su mayor virtud. Pero bueno, un poco de conversación algo íntima no creo que nos venga mal, aunque sea sobre los putos relatos y guiones.
<<Pues mal la verdad. El curso de guión no está mal para aprender la técnica de cómo escribir el guión, pero poco más. Los profesores son unos capullines que se creen que solo se pueden hacer películas pensadas para ganar el oscar donde toda la historia esté clarísima y bien machacadita para que hasta el espectador más tonto pueda digerirla sin complicaciones>>, queda algo pedante y noto como Luis lo piensa en la forma de mirarme pero me da igual, <<así que nada, hice un borrador de un guión, el del asesino fumeta que te conté hace tiempo y lo estuve leyendo en clase. No le moló al profesor y a casi nadie de clase, supuestamente era demasiado inverosímil>>
<< ¿El asesino fumeta?, no lo recuerdo ¿De qué va?>>, jooooooooder, ya lo pasé mal leyéndolo en clase para que ahora él también tenga que decirme que es una puta bazofia. Bueno, no te pongas nervioso y explícalo con orden, así seguro que le acaba hasta gustando.
<< Bueno, es de un promotor inmobiliario en números rojos que tiene un pasado de hippie yonkie, pero que se casa con una pija ricachona con la que tiene un par de churumbeles así que deja de lado la droga. Sin embargo en el curro se enamora de una guarrona que le encanta la droga y lo trae de cabeza. Se le hunde del todo su empresa y tiene problemas con su familia, por un lado con su mujer por la que ya no siente nada y por otro con su madre, que lo considera un puto fracasado por lo mal que lleva la empresa. Al final su madre muere de un infarto ya que también es algo yonki y fuma porros a destajo y él le roba una herencia jugosita que tiene y una plantación de marihuana que regentaba para intentar pirarse con la guarrona del curro a alguna isla y dejar atrás a su mujer y a sus hijos…>>
<<Has dicho antes que tenía un hijo>>
<<Bueno, el número da igual, no importan mucho en la película>> buf, ya empezamos con los fallos. <<Bueno te termino de contar. Sin embargo la policía cree que el la ha matado y le van siguiendo la pista hasta que al tío se le va la pinza, mata a su mujer e intenta convencer a la guarrona para irse con ella y su hijo a una isla perdida y comenzar una nueva vida con la pasta que le ha robado a su madre yonki, que estaba forrada pero no le había dicho nada. Sin embargo la tía guarra le dice que no y como él prota estaba cada vez más obsesionado por ella ya que había ido fumando porros y porros durante toda la peli desde que se los roba a la madre, se acaba pegando un tiro>>
<<¿Y de dónde saca la pistola un promotor?>>
<<Bueno, es que se la roba a los polis que le interrogan en su oficina, se me ha olvidado contarte un par de secuencias…>>
<<Da igual, me hago una idea>>, dice Luis tajantemente.
Se hace un gran silencio. Con Luis nunca me han molestado pero después contarle mi sinopsis empiezo a notar como me burbujea la cara y se me pone colorada. Menos mal que apenas hay luz para verlo. Pero parece que Luis se da cuenta y rellena el silencio con más preguntas toca pelotas.
<< ¿Y lo de los relatos te ha ido mejor?>>, pues claro que me ha ido mejor, básicamente por qué no ha ido a ninguna parte.
<<Bueno…, el curso es una puta basura la verdad. El de guión era regular pero éste es patético. Básicamente se leen textos en clases de los vejestorios que componen la clase, tendrán una edad media de 60 años, casi todos jubilados que no saben como rellenar todas las horas muertas que se les amontonan a diario>>, Luís empieza a darle unas caladas al porro y enarca una ceja mirándome fijamente.<<Y me aburro como una ostra la verdad, todos escriben de puta madre, leerán a Sheakspeare, Cervantes, Dante y todas esas vacas sagradas que hay que leer supuestamente y que te dan un vocabulario tan rimbombante como vacío, pero me aburro demasiado, casi lo llego a pasar mal. Todo lo que presentan está muy bien escrito pero está muerto como ellos, ¿Sabes? No creo que sientan nada cuando han terminado de escribirlo, simplemente lo escriben y se quedan igual, tiesos y moribundos en sus caros sillones de color verde pistacho. Como mucho se tirarán un pedo o se la intentarán menear por los viejos tiempos si es que lo que han creado les sube lo suficiente el Ego>>
<< ¿Y tú no has escrito nada en contra de esa tónica? Debe de ser divertido soltar unas cuantas paridas en clase>>
<< La verdad es que no, no me inspira una mierda ese ambiente>> noto como a Luis se le escapa una risilla que intenta disimular, le da una calada al porro y me lo pasa.
<< Creas en cualquier parte, no tienes por qué escribir delante de ellos, es una excusa barata>>, que hijo de puta, eso ya lo sé pero esas cosas no se dicen hombre, será cabrón el depresivo pastillero éste, como si él se hubiera sentado alguna vez a escribir.<< Yo a veces escribo en un diario que tengo, lo hago de forma desordenada, hay semanas que no escribo absolutamente nada y otras en las que me apetece desahogarme todos los días, me es más productivo que hablar con las personas y sobre todo que hablar con mi familia por el móvil, aprendo más>>. ¿Un diario? ¿Qué se cree la Ana Frank del siglo XXI perseguida por el fantasma del fin del milenio y la extinción de los videojuegos de 16 Bits?
<<Está bien eso, si te ayuda…>> le digo mientras doy una calada al porro y Luis se sienta en el suelo con las piernas cruzadas frente al televisor. Comienza una nueva partida y tras unas cuantas caladas al porro siento en el pecho un gran sentimiento de culpabilidad. <<El problema está en que no se realmente de qué escribir. Vamos, ideas tengo por un tubo, pero es que todo me suena a cosas que ya he leído de otros>>, me lamento y en parte creo que me excuso inútilmente. Aunque me sienta como un puto plagiador no estaría mal empezar a escribir aunque sea la versión cutre y descafeinada de algún otro machacateclas. <<Siempre se me ocurre escribir sobre algún borracho o yonki que estén al límite de su adicción y con la muerte limpiándoles el culo por las mañanas, pero no dejo de verlo como copiar Bukowski, copiar a Welsh, intentar sentirme como Borroughs…>> y para colmo tengo que andar siempre con mi libretita a cuestas cada vez que leo algo en condiciones para apuntarme las palabras que no se que coño significan. Luego ni siquiera las miro en el diccionario pero no creo que pueda escribir nada medio decente si soy incapaz de entender el significado de “taciturno” o “coclear”. Un aficionado de mierda, eso es lo que soy. <<Oye tío, ¿Me estás escuchando?>> éste cabrón ya se ha embebido en el mundo de Opa-Opa y sus coloridos colegas.
<<Ehhhhh, si claro. No se que decirte. Llévate un cuadernito como los flipados esos que están por la playa todas las tardes con sus gorras y abrigos de color verde me-creo-muy-intelectual y sus gafas de pasta>>, noto la risa del cabrón reflejada en el cristal del televisor <<bueno, olvida lo de las gafas de pasta, lo hacía para picarte un poco>>.
A ti te picaría la cabeza si de una patada en el culo te la incrustara en el televisor saco de huesos graciosillo. << ¿De qué escribes tú en tu diario? ¿De las pajas que te haces cada día? ¿De todas las tías a las que no te puedes follar eh Luis?>> se lo digo en tono bromista pero la gran verdad latente que hay en mis preguntas hacen que el tono bromista tome rápidamente un matiz bastante malévolo.
<<Simplemente me limito a hablar de lo que me sucede, de lo que me rodea y de lo que pienso. No me intento imaginar grandes historias por que simplemente no las tengo y no estoy como para inventármelas. Aunque claro, éste es otro mundo>> dice señalando con la cabeza la videoconsola.

Tal vez tenga razón el mamón éste, no estaría mal por comenzar escribiendo sobre lo qué me rodea y sobre todo de quienes me rodean. Aunque… ¿Qué hay de interesante en el atajo de subnormales de mis amigos o en el freak con el que estoy perdiendo el tiempo ahora que he fumado hasta reventarme los pulmones? Debería de probar ahora que estoy algo fumado, dicen que la creatividad se dispara con los petas. <<Eh… Luis, ¿Me dejarías el portátil para intentar escribir un rato? Creo que estoy algo inspirado ahora>>
<<Claro, si lo tienes delante de ti>>
<<Ya bueno, pero es que soy incapaz de escribir con alguien delante, aunque no me esté mirando… por eso paso de la mierda esa de las libretas y de irme a escribir a supuestos retiros de escritores gilipoyas. ¿Podría ir a tu cuarto o a otro lado?>> Luis aprieta por primera vez desde que encendió la consola el botón de pausa y se queda meditabundo unos segundos.
<<Si bueno, puedes ir a mi cuarto si quieres. En el escritorio puedes enchufar el portátil, quita lo que encuentres que te moleste, está algo desordenada la habitación>>.
<<Puta madre>>
Me llevo el portátil cerrado sin cable de corriente, no creo que dure lo suficiente escribiendo hasta que se me acabe la batería. Paso por la cocina y enciendo la luz. Ahora entiendo por que me olía a podrido al entrar antes. Hay una pila interminable de platos, vasos y hoyas sucias en el fregadero y en parte de la encimera con mierda que debe llevar acumulada semanas. Me entran nauseas así que paso de la cocina y me dirijo rápidamente a su habitación. Aquí la cosa no es que mejore demasiado, apesta a cerrado que te cagas. Enciendo una lámparilla de noche y abro la ventana para no vomitarle en lo alto de la cama al cerdo éste. Hay ropa tirada por todas partes, quito de un manotazo algunos calzoncillos y revistas de videojuegos y porno de la mesilla e instalo en lo alto el portátil. Oigo todavía desde el salón los putos disparos del Opa-Opa así que cierro la puerta y me aíslo con la peste y los montones de ropa sudada. Abro un documento de Word y me quedo mirándolo un buen rato. A juzgar por mi reflejo ya va siendo de que me de un afeitado e incluso un pelado. Veamos…, voy a ordenarme la cabeza:





Ahora que pienso un poco, Luís estaba demasiado meditabundo a la hora de dejarme ir a su cuarto, como si temiera tener algo que no le interesara que viera. Me dice que ha dejado el Valium pero me cuesta creer a alguien que presume de calidad de vida habitando en esta puta pocilga. Registro con la mirada toda la habitación o lo que se puede ver de ella que no esté tapado por ropa usada y basura, como si fuera el T-800 de Terminador 2. ¡Bip!, ¡bip!, ¡bip!, bingo, algo se ilumina en mi radar. ¿Por qué cojones tiene cerrojo precisamente ese cajón?, con lo empanado que está seguro que no le ha echado la llave.
Mierda, no se abre. Será cabrón, ¿Qué tiene que ocultar este personajillo?, si ya nadie viene a su casa…
Me dedico a buscar llaves por su habitación, no pueden estar muy lejos. No hay nada en su mesa ni en el resto de cajones. Abro el armario pero el pestazo que sale de dentro me hace cambiar de planes en el juego de encontrar el tesoro escondido. Pero espera… ¿qué hay de los pantalones?, si se dedica a ir por ahí en calzones cagados y bata no puede llevar la llave consigo. Me dedico a ir registrando uno por uno los pantalones que encuentro tirados por la habitación, encuentro en los bolsillos boquillas de porros, papel, pañuelos con mocos, pañuelos con ¡joder que asco!... eh espera, pegado a este pañuelo hay algo… si joder, de puta madre, ¡una llave!. La introduzco en la cerradura del cajón y encaja. Veamos que tiene que ocultarme éste cabroncete. Como lo suponía, cajita de Valium, y además la azul, 10 miligramos por pastilla, ración doble para cerebros muy inquietos. Si mal no recuerdo siempre le he visto tomando pastillas de la caja blanca, la mitad de cantidad si no recuerdo mal y es que… ¿cuánto tiempo ha pasado ya?

Su padre se suicidó en el invierno del 2003 si no recuerdo mal. Si, era poco antes de navidad, ese año Luis no andó vacilándonos de regalos (siempre tenía los mejores de todo el grupo) y se limitó a invitarnos a su casa a viciarnos a la Nintendo 64, al Turok 3 si no me equivoco, ¿O era el 2? Su padre, tras unos años en los que su curro de ingeniero en la central eléctrica le iba produciendo ataques de ansiedad y una depresión cada vez más constante, acabó por ir directo a la caja de roble por inhalación del humo del tubo de escape en su coche. ¡Y qué coche! Un mercedes Benz Coupé. Tras sacarlo de allí decidieron vender el coche, Raquel, la madre de Luis no quería volver a verlo, sentía la presencia de su marido cada vez que se montaba. Yo me monté una vez con Luis para ver si sentía su presencia como espíritu o algo así, pero la verdad que lo único que sentí fue un olor diferente… algo así como rancio pero… diferente, nunca he vuelto a oler nada igual. Supongo que será el olor que dejamos al palmarla, igual que el tufo que nos acompaña tras echar una buena cagada. El caso es que el coche lo vendieron por E-Bay tirado de precio, pero claro, de lo del muerto no se dijo ni pío.
Luís me contaba que su padre al volver tarde del trabajo se pasaba algunas noches enteras en el salón viendo la televisión e hinchándose a lingotazos de Whisky del caro. Llegada cierta hora, comenzaba a llorar sin saber por qué. Luís a veces se despertaba por sus pesadillas y lo oía gemir. Bajaba por la escalera a escondidas y lo veía dándole a la botella y lloriqueando frente al televisor. Daba igual que echaran una vieja telenovela en reposición, un capítulo de Jurado de Guardía o el enésimo anuncio de la teletienda. El tío ahogaba sus penas y vete a saber si expiaba sus pecados frente a la pantalla de la tele. Algunas noches ni siquiera iba a casa, no sabían donde se metía. Él se negaba a decirlo y ahí vinieron los problemas con su mujer, que se pensaba que se estaba tirando a otra. Él le decía que no, que simplemente le apetecía pasar algunas noches solo, que necesitaba pensar. ¿Pensar en qué? No podía decirlo… Pasó el tiempo y se fueron amoldando a su comportamiento, aunque cada vez estaba más ausente y apenas hablaba ya con su familia. Llegó un momento que Raquel no pudo aguantar más y le planteó un ultimátum: o le explicaba que cojones hacía y qué le pasaba por la cabeza o le dejaba. Una semana después se montaba su propio submarino en el coche, solo que de dióxido de carbono en vez de hachís.
A Raquel no le sentó especialmente bien aquello, se sintió bastante culpable del suicidio de su marido y tomando su ejemplo comenzaría a darle a la botella. El psicólogo al que iba pronto se dio cuenta de la situación y la apartó del bebeque para meterla en las pastillas y concretamente en el valium. Como si fueran fichas de dominó cayendo una tras otra, Luís sería el siguiente. En un principio no le afectó en exceso el suicidio de su padre, con nosotros era el mismo de siempre, igual de ricachón repelente que todo lo que quería lo tenía a mano, especialmente cuando sabía que te molaba (conciertos, viajes, discos, películas, videojuegos y un infinito etcétera) para restregártelo por tu cara como el que no quiere la cosa. Así que le fue mangando alguna pastilla de Valium a su madre. Sería por el 2005 cuando estábamos probando la coca y el speed y teníamos curiosidad por saber como tenía que ser pasarte un día entero tumbado en una hamaca de la playa colgado de Valium. Comenzó a venir algunas tardes de verano con una sonrisilla que acojonaba, todo hay que decirlo, y comentarnos como el que no quería la cosa que le había pillado una pastilla a su madre. Le quisimos hasta pagar por una puta pastilla ya que ni de coña el muy maricón iba a molestarse en pasarnos alguna por la geta, pero se rajaba diciendo que era mucho canteo que le desaparecieran de repente cuatro pildoritas de la cajita blanca de su mamá.
Fue pasando el tiempo y le perdimos la pista. Un día parecido al de hoy me pasé por su casa para matar el rato y menuda fue mi sorpresa. Su madre se había dado cuenta de que le birlaba pastillas, básicamente por que lo que se convirtió en algo ocasional acabó por ser casi diario. Raquel guardó las pastillas en un lugar seguro y al mojigato le entró un síndrome de abstinencia del copón. Lo llevaron al médico y por lo visto tenía algo de esquizofrenia latente en el coco debido a los dos elementos que tenía por padres de forma que las pastillas se la fueron apaciguando. Cuando se le cortó el suministro y ya se había acostumbrado a ellas le entró una depresión que lo dejó enjaulado en casa meses y atiborrándose también de valium. Y me tocó a mi descubrirlo joder. No tenía mal aspecto la verdad, no tiene la cara de loco que todos pensamos en un esquizofrénico, no hablaba con las paredes ni me miraba con expresión paranoica, pero había perdido toda vida, entendida como pasión por vivir. En el tiempo que estuve hablando con él todo le era indiferente, ya no compraba más ropa, ni videojuegos, ni se interesaba por viajar a otro país para sacarse unas fotos delante de cualquier monumento de mierda o putilla que hubiera conocido para vacilarnos luego. En lo que se refiere a su madre la cosa no iba mucho mejor. Seguía tomando Valium como cafés un guardia nocturno y había retomado (si es que la llegó a dejar) su afición por beber para ahogar las penas desde el suicidio de su marido. No se lo decía al psicólogo, no lo sabía nadie salvo Luis y sin embargo, le importaba lo mismo que el resto de las cosas. No se si por que también iba todo el jodido día empastillado o por lo que me contaría más adelante.
Su madre tomó por costumbre acusarle cada día de la muerte de su padre así como de absolutamente cualquier cosa que no le gustara o le molestara, lo cual era prácticamente todo dado su estado. Finalmente un día apareció muerta en su dormitorio, en la cama de matrimonio en una pose de abrazo hacia el lado de la cama donde dormía su marido, rodeada de pastillas que estaban esparcidas por la cama y con una cara botella de Whisky Escocés derramada en la alfombra del suelo. Sí, suena muy hollywoodense, a veces pienso que Luis me dio algo de coba al contarme como pasó lo de su madre pero bueno, no se supo nada más de ella salvo que la enterraron junto a su marido en nosequé cementerio.
Y fuera de lo que cabría esperar, al cabrón de Luis le comenzó a funcionar mucho mejor la cabeza después del entierro de su vieja y hasta empezó a interesarse por ciertas cosas. No se si será por la inmensa casa que queda como propiedad suya al ser ya mayor de edad o por los 3 coches heredados que aún no puede conducir al no tener carnet de conducir (y en los que no nos deja darle una vuelta el muy cabronazo) pero desde luego si que tiene que ser (al menos en gran parte) por la jodidamente inmensa fortuna que ha heredado de uno de los peces más gordos e inflados de Endesa y de la no menos acaudalada secretaría general del Club de Golf más importante de la provincia e incluso de la comunidad. Cierto es que tiene que aguantar a algún que otro familiar coñazo que le hace el favor de no presentarse en su casa más de una o dos veces al mes pero que lo acribillan por teléfono casi a diario intentando coger como si fueran sus padres el timón de su vida sin ningún éxito. 19 Años, demasiado mayor para tener ningún tutor que se encargue de ti pero demasiado joven para saber que cojones hacer con tu miserable pero acaudalada vida. Bueno, saber si que sabe que hacer por ahora. Lleva meses recolectando lo que para el son los pilares fundamentales del ocio y la cultura audiovisual, o en otras palabras: todos los putos videojuegos y discos que tuvo y perdió o no tuvo y siempre quiso tener desde que ha sido consciente de tener vida hasta que a su padre se le perdió la cabeza por una alcantarilla al volver del trabajo. Supongo que es la única forma de aferrarte a un pasado que fue agradable cuando no tienes hermanos ni familiares cercanos para mantenerlo vivo en tu memoria.

Cierro el cajón del valium. Estoy tentado de pillarle una pirulilla para saber qué se siente pero en vista al resultado que han tenido con él las pastillas paso de arriesgarme. Eso sí, no puedo evitar adjudicarme algo de marihuana que tiene en un bote que hay en el mismo cajón, como si tuviera poca el jodido yonki. Está sembrado, no creo que le venga muy bien tanta hierba con las pastillitas que le acompañan pero él sabrá que hace. Viendo el historial de sus padres no me extraña.
Me vuelvo a poner delante del portátil y creo que la vida de éste personajillo daría para escribir unos cuantos párrafos, tal vez hasta un par hojas. Empiezo a darle a las teclas pero me equivoco constantemente y soy incapaz de encontrar palabras adecuadas para decir absolutamente nada, tengo la cabeza embotadísima, puta marihuana. Pienso en los dos o tres porrillos que tengo en el bolsillo de mi pantalón y creo que es el momento de marcharme a casa a echarme uno en el jardín y verme alguna película que me haya traído la mula. Con un poco de suerte ya se habrá bajado esa que es la última de Humphrey Bogart, la de la corrupción en el Boxeo… ¿Cómo se llamaba? Más dura será… la dura… joder, puta marihuana. Así no puedo pensar y mucho menos escribir.

Pero mañana escribo un relato sobre Luis seguro.

Mañana sin falta, ahora necesito descansar.

Sobre mi­:

  • I'm Silencio
  • From Spain
  • Dificil escribir algo concreto en un espacio tan pequeño. Una cosa está clara: soy aprendiz de guionista, o estudiante si lo prefieren, pero suena mejor lo primero no me lo nieguen. También estudio "comunicación audiovisual" un nombre impreciso para una carrera poco clara. Este blog nació como una práctica de la facultad y se me fue de las manos. Ahora lo uso para guardar todo lo que me avergüenzo de tener en mi ordenador. No escribo sobre nada en concreto, no soy periódico ni constante con el blog ni con nada de lo que hago, apenas se escribir tres palabras que guarden sentido... ésto es de todo menos un blog. Pero estoy agusto con en él, fíjate qué cosas.
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