25.11.08 

Lunes

Escribo sobre aquello de lo que intento no decir palabra, hablo sin embargo sobre aquello que me empuja siempre a escribir, aunque realmente no sea el motor que me impulsa a enfrentarme por enésima vez (y probablemente de nuevo sin éxito) a el teclado de mi ordenador portátil. Me apetece escribir sobre mis vivencias estos días atrás, pero como inexorablemente mi mente tenía pensando -que perspicaz, mi mente piensa, estás que te sales so gilipollas- termino tratando de nuevo mis fobias personales, miedos que me siguen recorriendo la espalda desde hace más de una hora que me acosté en la cama intentando sin éxito dormir, aspiraciones lapidadas, trastornación ante mi incapacidad en cualquier ámbito.

Hoy vuelvo a sentir que he perdido el día, que las horas se me han escapado de mis manos que han permanecido vacías mientras mi mente desocupada se limitaba a establecer como objetivo primario del día, fumarme un porro de marihuana e intentar olvidar mis miedos en casa de una amiga y de sus compañeras de piso. Sin embargo el resultado no ha sido el esperado, o al menos a medias. Tenía pensando tras mi ración de THC hacer una visita a mi ex novia, mi principal quebradero de cabeza durante estos meses. Y el simple hecho de tener esta idea ya en mente al cruzar la entrada del femenino piso en el que me estuve drogando, me jodío, me tiró por el suelo y desperdició toda mi experiencia con la marihuana. Acabé convertido en un mudo inanimado poste que se limito a permanecer encogido en un sofá mientras las chicas discutían de que color pintar un gran armario de cocina instalado en el salón. Una de ellas, la más manitas con las manualidades, sugirió empapelarlo por completo de recortes de periódicos. Tuvo la mejor idea de la tarde, pero no se comenzó a desarrollar. No había cola blanca, ni dinero para comprarla. Quedaba el justo para marihuana hasta fin de mes y algo de comida.

Más tarde fui a visitar a mi ex novia. Se encontraba estudiando para su examen del viernes de fisiopatoloía humana. Estudia cuarto de biología. Cuando entré en su habitación estaba con las neumonías, asmas y cánceres de pulmón. De pequeño fui asmático y tuve dos neumonías. Le pedí que no me relatara aquello que acababa de leer -tiene la manía de repetirme todo lo que estudia con la certera esperanza de que de esa forma lo recuerde mejor-, ya que no me costaba mucho asociar la marihuana que fumo con otra posible nueva afección pulmonar. Cáncer. Joder, su madre tiene cáncer de pulmón desde hace poco más de un año, no daban nada por ella pero sigue aguantando, y aunque está en su segunda sesión de quimioterapia, aún hay esperanzas de que sobreviva. Puede dar la impresión de que el motivo de la visita a tu ex novia esté justificado en la mortal enfermedad de su madre, pero ni siquiera tratamos ese tema. Apenas hablamos realmente, quería que me marchara cuanto antes para poder seguir estudiando y no volver a llenar su cabeza de lo que tengo yo ahora repleta la mía y que no me permite dormir. Somos una ex pareja infeliz, incapaces de dejar de vernos definitivamente pero tampoco capaces de reiniciar una relación. ¿La razón? Ella quiere estar demasiado tiempo conmigo, y yo quiero estar demasiado poco tiempo con ella. Creo que es bastante fácil saber de quien es cada opinión.

Finalmente me marché de su casa. Yo no sabía muy bien que hacía allá, que pretendía, y en el fondo quería largarme y encerrarme en mi habitación. El maldito sentimiento volvía otra vez a mí, así que cerré la puerta de su habitación y me largué acompañado por su repetición en voz alta de enfermedades pulmonares que ahora mismo no recuerdo.

En casa me duché, cené sopa y un sandwich de chorizo y me puse a repasar el trabajo que tenía para mañana en la facultad. La familiar sensación de sueño intrínseca a la marihuana volvió bajo a mis ojos y me metí en la cama para aprovisionarme de una buena cantidad de horas de sueño ante el cansancio mental que me provoca el thc en el que se encuentra bañado en mi cerebro. Pero como era de prever, ni forma de dormir, y tras una hora dando vueltas en la cama, agarro el portátil, lo poso sobre mis piernas tumbadas en la cama y comienzo de nuevo a intentar agarrar al sueño frente al reflejo blanco del procesador de texto.

Todas las noches lo mismo. La ya familiar sensación de fracaso, decepción, angustia, ansiedad, requebrasjamiento. Sé que nunca llegaré a cumplir nada de lo que me proponga y mucho menos a conseguir llevar a buen puerto mi vida. Se la ando jodiendo a mis seres queridos y a mí mismo, nada de esto puede mejorar si no ir a peor. Pero hasta entonces, intento, sufro por escribir, aunque me aterroriza rellenar una hoja en blanco y me avergüenzo de todo lo que escribo. Mi ex novia me critica mucho por ello, pero no puedo luchar contra ese sentimiento. Al menos escribir me aporta un gran consuelo a estas horas, y es que contra lo ocurrido con la novela que andaba leyendo hasta que apagué la luz de mi habitación, estos párrafos me han devuelto el sueño.

Hasta otra.

Sobre mi­:

  • I'm Silencio
  • From Spain
  • Dificil escribir algo concreto en un espacio tan pequeño. Una cosa está clara: soy aprendiz de guionista, o estudiante si lo prefieren, pero suena mejor lo primero no me lo nieguen. También estudio "comunicación audiovisual" un nombre impreciso para una carrera poco clara. Este blog nació como una práctica de la facultad y se me fue de las manos. Ahora lo uso para guardar todo lo que me avergüenzo de tener en mi ordenador. No escribo sobre nada en concreto, no soy periódico ni constante con el blog ni con nada de lo que hago, apenas se escribir tres palabras que guarden sentido... ésto es de todo menos un blog. Pero estoy agusto con en él, fíjate qué cosas.
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